domingo, 30 de diciembre de 2012

Se acaba 2012 y me/lo guardo en un cajón.


(Fotograma de la película Alice (Neco z Alenky) de Jan Švankmajer)


Una canción: Radioactivity de Kraftwerk.


Un viaje: Londres.

Un concierto: Manos de Topo.

Un libro: Yonqui de Burroughs.

Una fotógrafa: Ren-Hang

Un ilustrador: Dino Valls.

Una ilustradora: Aleksandra Waliszewska.


Tres películas:

Una serie: Fringe.

Un escritor: Julio Cortázar.

Un poema:
51

Algún día encontraré una palabra
que penetre en tu vientre y lo fecunde,
que se pare en tu seno
como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.

Hallaré una palabra
que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva
y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.
No será necesario.
Irá por tu interior como una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía,
y no se detendrá ni cuando mueras.

(Roberto Juarroz. Poesía vertical: antología esencial)



(Escribí más que nunca,
y borré para que me soportaran
los cuadernos.
Tracé paréntesis
disimulando con mis dedos.
Me caí dentro de ellos
pensando:
qué mejor
que desdoblarse
en lugares simétricos).

jueves, 27 de diciembre de 2012

Canción para follar cuando el frío está ardiendo.

(Fotografía de Stephen WorkmanBlack Nativity 2)

Canción para follar cuando el frío
-dicen que-
está
ardiendo.
Para cuando
para que
huela a incendio.

Repaso tus vértebras con el dedo índice. Siempre se me olvida una. Siempre paso de la 9 a la 11. Siempre vertical. Es por los números pares, las parejas tienden a formalizar sus tactos los días impares. Es por las mareas, que los días pares se mecen estables, indelebles, apabullantes. El olvido es la gota que las colma. Así, bien calmadas, así bien ahogadas. Así, sólo apagar los temblores y mordiscos que nos dimos en los nervios las noches que fuimos sábanas. Así, nos hacemos calor y nos herimos con los pálpitos horizontales. Sólo eso sabe salado. Y nos borramos desde la cresta al agujero. Y nos lloramos dentro desde el desgarro.

Repaso mis vértebras repentinamente. Nunca olvido alguna. Cierro los ojos con las pares y me pellizco con las impares. Me encojo ante la simetría de los números en mis manos, ante el equilibrio de los quistes de los símbolos que hacen los días no vividos algo más cálidos.

Como carne.
Carne bajo las uñas del límite estable.
Somos marcas en la frente.
La primavera tiene un secreto.
Vamos a la cueva.
Vamos a follar(nos).
Vamos a arrugar(nos).
Vamos a dibujar paréntesis complejos
en el apetito
de nuestros huesos
animales.



(Este híbrido entre poema y texto prosaico se construye con la fusión poémica de tres canciones, 
todas ellas en castellano. La primera de Aroah, la segunda de Love of Lesbian 
y la tercera de El columpio asesino. 
Clicad donde las letras son moradas 
en vez de blancas para llegar a ellas).

miércoles, 26 de diciembre de 2012

I CONCURSO CAÓTICO. Another blot in the wall.

( Fotografía de Marie DeLarge)

I CONCURSO CAÓTICO: Another blot in the wall, con una premio tan secreto como pentaestupendo. Si sois inconformistas y de ideas bulliciosas, ¡participad!
Toda la información aquí.

[Organizado al 90% por Marie DeLarge y al 10% pour moi].

jueves, 20 de diciembre de 2012

Todos los pisos en los que he vivido.

 (Collage de autoría desconocida visto aquí)

Todos los pisos en los que he vivido forman una línea paralela.Ahora los busco intactos, pero ellos nos ensuciaron, y nosotros a ellos. Fuimos animales, bestias frágiles en cada habitación de cada hábitat. Y cuando pronuncio bestia, escondo estío, escondo el calor humano que caía siendo vértice en las paredes más pequeñas, en las paredes

mientras,
cierro el párpado
y te

húmedas, en el grito que empapábamos, grito luz fluorescente.

Todos los pisos en los que he vivido son imberbes.
2010
2011
2012
baile de progresión aritmética simple hendida en los surcos cerrebrales, en los surcos bajos /bajo las uñas, bajo los pisos de la ciudad, en las arrugas

mientras,
muerdo el párpado
y te

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Lo púbico del sentimiento


Sé qué es bueno
copular por la noche lo es
si no hay luz
no hay vergüenza en las caricias
ni celos en los dedos
ciegos de las humedades inquietas
que emanan ilusión salvaje

;

apenas clama la claridad
dejas de olvidar las venas
dejas de arañar la espalda erecta
y salivas los cigarros;
mientras
la ventana  fluye del caos
tiñe de violeta los semáforos
sacia el viento
pero lo corta en pedazos
y entonces
vuelves
y el susurro de la golondrina
violenta el vello
reinventa lo púbico del sentimiento.

vamos/a/aspirarnos/desde/dentro.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Agotar un poema rojo en tres movimientos.

 (Fotografía de anan : untitled)

Masticar y no tragar
atragantarse
y que te manden fuera
donde reina el ruido
fuera
donde no te arrullarán
donde sucederán carreteras
insomnios
y sexos
y te modificarán
pero tocarte nunca
sólo susurrarte
desde el árbol rojo
para que corras
a posarte
con las almas
ebrias
e inquietas
como tú;.
para que muevas el suelo
y evites que la rutina
te oxide el corazón
con veneno
como lo hizo ese invierno
de sangre vacía
y precipicios;
como lo hizo ese invierno
al escalar árboles
y borrar la locura
inequívoca
del movimiento espiral
y sincero
que no nos olvida en los espejos
que no nos humilla
y nos alimenta los ojos
sin salir de la cama.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

No padezco el ruido, pero debo hacerlo.

 (Ilustración de Cătălin Petrişor : A Side Note to Everything)

Padezco por lo opaco del pecho
la distorsión
el desenfoque
lo pálido del dolor.

Padezco por la garganta
el alumbramiento del niño
el brotar de sus dientes
el alimento en lo grueso del pecho.

Ya no me queda vientre
fue agua
es vapor
y será niebla
sin embargo
el pálpito
ya no nutre al niño
la leche
ya no mana libre
y río débil
pienso débil
sano débil
pero me arrastro fuerte.

El niño no puede continuar
conmigo,
el niño camina el silencio
y necesito estruendo
necesito que alguien golpee mi oído
que alguien proclame ruido
bajo mis pies
para siempre.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Antes de la parálisis.

 (Fotografía de autoría desconocida sacada de aquí)

Antes de la parálisis
cosas bonitas
fonemas
replegarse
para ser distinta
para
para
retar a los sanos
remendarme
y creerme en el poder
de tachar su alma
como si el pecado de ahogarse en la ceniza
fuera igual que el de habitar los sitios grises.

Antes de la parálisis
cosas de vértigo
silenciosas
en su letalidad
para
para
ser  debajo de la mesa
debajo de los párpados
tacharse todas las arrugas
y petrificar la obsolescencia
en su letargo.


Antes de la p.
solía
humedecerme los labios
humedecerte levemente
para
para
no depender del pinchazo
del colérico pinchazo
de la parálisis
y huir juntos
y cosas bonitas
y aflojarnos juntos
dentro de algún bosque
comúnmenteabandonado
para que nadie grite jamás nuestro nombre.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Los cuerpos y Waliszewska. Waliszewska en el cuerpo.

 (Ilustración de Aleksandra Waliszewska)

Quizás los estigmas cambiaron su forma de ver el mundo
quizás emborronarse en el espejo
sin ser vientre
con el fluído en el suelo
y clamando
por silencio ahí fuera
por el aullido
del sucio vientre enfermo.

Quizás no se arañó a tiempo
y parió
y envileció
y dio calor a todas las criaturas que sostuvo
ciegamente
tiernamente
paralelamente en la cavidad
funda de carne
cápsula de sufrimiento.
Fueron hijos de un parto sin huesos,
hijos adictos a lo rojo del cuenco
a la flema de las costillas
de su madre
de su esclava
de sus supurantes cuerpos.


(Un poema que bebe de Waliszewska y de El libro de la crueldad de Layla a partes iguales)

martes, 27 de noviembre de 2012

Del líquido que me entumece.

(Fotografía de Elin Berge : The Knife)

Saboreé el líquido
espeso
degradante
líquido.
No podía mirarte
el dolor
el verdadero dolor del líquido
me había vuelto los ojos transparentes
y vacíos de oscilación
vacíos
como una máscara
el día de después
como la cáscara
de los viejos del subsuelo
como el líquido
que se evapora al morir
el líquido de mis restos
al entumecerse.

jueves, 22 de noviembre de 2012

¿Estamos palpando la demencia?

 (Imagen de Paco Pomet)

Es como si el viento me barriera hacia fuera, y yo, y yo no supiera detenerme, no supiera asesinarlo sin resultar decadente, sin morder el suelo en el último golpe, sin moderte los ojos para que no me vieras en el asfalto gritando clemencia, arrastrando conmigo gritos que debieron abortarse a tiempo.

Es como si todos esos hombres de ahí fuera nunca hubieran nacido, nunca se hubieran visto separados del cordón umbilical, nunca con decisiones, nunca con momentos clave, nunca con heroína en las venas.
Pero sabemos que los delirios deben beberse en un vaso aparte, que mezclados con la realidad sientan mal, y nos hemos cansado de gastroenteritis y enanos varios en los intestinos. Nos hemos cansado de tener que apelar a lo verídico del sentimiento, a lo palpable del pensamiento para poder existir.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Paredes de oxígeno.

(Ilustración de autoría desconocida sacada de aquí)

Las paredes de oxígeno
que separan
tus vértices
de los míos,
mi acorazado perfil
de tus puntiagudas aristas,
se duermen de noche,
y notamos el descontrol,
y la ceguera de los átomos,
y nos besamos,
soñamos besarnos,
soñamos el estímulo del amor
y el tacto,
el tacto de respirar certeza.

Y digo
magia,
y grito
detente,
y engaño al vacío ocular
que impide el sueño;
y río,
río fuerte,
para pausar justo el momento
del baile del apego,
para acariciar durante el sueño 
-noctívago-
el carpe diem eterno.
Y olvido así,
el miedo a la metáfora
de acabar dentro de un final
de carne palideciendo.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Espacios raros.

(Ilustración de Ragnar Persson)

Espacios raros
bajo el suelo aún caliente,
bajo las aceras quemadas,
sobre el desconocimiento
que provoca el paso del fuego,
y la muerte de lo vivo,
y la constancia de lo inerte.

Nos arden las yemas de los dedos de tanto correr
y seguimos sin saber dónde están los espacios raros,
dónde terminan las trivialidades de la realidad,
dónde se inicia lo exótico bajo nuestras piernas.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Ornitofobia.

(Ilustración de autor/a desconocido/a sacada de aquí)

Era un pájaro vulgar que dormía en las ventanas, que vigilaba las ventanas, que nos odiaba.
Éramos nosotros los que corríamos las cortinas, los que nos incendiábamos, los que aullábamos por los sentidos, los que asustábamos a los pájaros.
Éramos como los animales, éramos como las fobias, éramos como las alas de un ave herida por dentro.
Éramos inestables, y en las tardes sin retinas nos dedicábamos a observar los árboles y a saltar entre cristales. Nos dedicábamos a ser los pájaros que odiaban a los humanos.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Aurora Nocte.

(Fotografía de Ren Hang)

Aurora Nocte es Amanecer Nocturno en latín.
Aurora Nocte es un nuevo espacio más efímero y fracturado.
Aurora Nocte es... [clic aquí]

martes, 6 de noviembre de 2012

Tres puntos de constelación nerviosa.

(Ilustración de Moises Mahiques)

Entre las vértebras
el primero:
si limas la piel,
y la llenas de fuego,
el hueso brilla fuerte
y el reflejo,
y tu reflejo,
se oxida,
y no se pierde,
y no te mueres.

***

Uno en cada muñeca
por el silencio de las abolladuras
cuando las posas sobre el papel,
por la quemazón del aire
cuando aprueban una ilusión,
por los gritos de tu cabeza
cuando se adormecen al amanecer
y nunca les importa que se te gaste la voz,
porque aunque su movimiento duela
no sangra
y los minutos blancos
no cesan de bailar con la tinta
por ellas,
de danzar endiablados
por ellas,
de mudarse de color
por ellas.

***
Tres puntos de constelación nerviosa
que nos muerden desde dentro
y nos sudan desde fuera
y nos vierten estupefacción
al erizarnos el vello
y llegar la confusión
al cuerpo,
a tu cuerpo.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Simplemente de la nieve.

  
 (Obra de Oskar Schlemmer)

Éramos nieve blanca
hasta el maullido del líquido,
hasta el calor de la fiebre.

Éramos nieve negra
ya sucia
y saqueada
por las aguas estancadas
que bebimos en el invierno.

Fuimos tiritona por accidente;
fuimos madrugadas sin dientes;
fuimos nieve alguna vez
-me dices-
pero me cuesta creer
que la inquietud de tus ojos
miente.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Escapar con el apagón y volver pelirroja.


(Cuadro orginal de Timm Ulrichs : The end)
(Lo del tono rojo es cosa mía)

Escapar sobre la silla, con las letras de huída escurriéndose de la piel y el color rojo destruyéndolo todo. Y la sangre colándose en la carne, haciéndose miedo, falsificándose. Y el rojo asesinándonos mientras nos escondemos desnudos bajo el colchón.

Hay tantas cosas que quiero contarte y no puedo, y no sé y...

... rojo.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Luces de ciudad.






(Serie de fotografías de luz realizadas por Miguel-E. y en ocasiones con la presencia por una servidora)

Era una noche firme, pero con todas las estrellas descarnadas y fuego corriendo por las alcantarillas. Palpitamos y nuestros abrazos temblaron tan fuerte que disiparon el tiempo y nos hostigaron frente al suelo, frente al finito del gris. Pero la sangre no falló y su sabor nos hizo tropezarnos con las luces salvajes de la ciudad titilante. Nos hizo proclamar el incendio. Proclamarlo ciego.

sábado, 6 de octubre de 2012

Los restos del impacto.

(Fotografía de Toor Anatoly)

Sobre el útero
un papel,
sobre el papel
una pregunta:
¿hay alguien ahí fuera?
o mejor:
¿queda alguien ahí fuera?,
sobre las letras,
un color:
rojo ciego
rojo denso
rojo miedo,
y sobre las interrogaciones
un llanto,
un feto,
los restos del impacto.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Los muros de la memoria.


Los muros de la memoria
no se angustian con la edad
-es por la mujer-,
no se pudren al teñirlos de eternidades
-es por los ojos-,
no huelen,
no saben,
no se mueven
-es por lo gris-
y es seguro
 que la sal de las lágrimas,
que los ácidos de los estómagos,
que los temblores de las manos
-obligándonos a olvidar-,
removerán su interior
y creeremos ver paredes blancas de infartos,
superficies vacías de dolor,
pero éste sólo se habrá escondido
en la bañera
de la mujer de ojos grises
y no podremos ahogarlo
sin dejar de respirar
hasta
el final,
hasta
que adelgacen las paredes
y no seamos más que
patéticos 
cuerpos
laminados.

***

[La mujer de ojos grises parpadea en las ausencias,
¿lo sabíais?,
y quizás podamos,
quizás debamos,
desteñirle las pupilas,
arrebatarle nuestro dolor
y aniquilarnos sin más;
quizás...].

sábado, 29 de septiembre de 2012

;

(Fotografía de Ferrán Cubedo)

A veces 
cuando cae el pálpito al suelo, 
emerge el hielo 
y se acelera el vértigo;
a veces 
cuando las extremidades tiritan, 
tiembla el labio -sin saliva-
y los rasguños crecen;
a veces 
cuando siento un punto ciego bajo el corazón 
y sé que terminaré dentro.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Tiempo muerto.

(Imagen de Alessandra Bellissimo : Hollow)

No- invierno.
No-sudor.
Sí- estar enfermo.

Jamás seremos conceptos escritos,
sólo recuerdos que no podrá asumir el desorden del papel,
sólo moléculas de sal sobre las no-lágrimas tras los abrazos,
tras las pieles que no amanecerán nunca a mi forma,
pero sí a la que a ellas no les escuece,
ni les desgarra en el comienzo del vientre como a mí.

Jamás palparemos tras los colgantes que nos inmunizan
del cáncer de la incertidumbre,
de la sifílis del cambio cierto,
del principio del invierno.


[nunca seremos más del noveno mes de...]
Tiempo muerto.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Y de nuevo la vegetación

(Ilustración de Arnold Mariashin : Imperfection)

y el verde
y las areolas in crescendo
y la muerte con el amanecer.

[Un poema mío aquí]

miércoles, 25 de julio de 2012

(Ex)oxitocínicos.

(Imagen de paja_pija)

[Pasado]
Fui oxitocina durante veinte segundos, trece gemidos y siete alaridos de gaviota. En la calle había demasiada luz, demasiados desconocidos de ésos que son grullas en el pajar de sus cabezas y demasiada piel quemada hendida en el agua, en la sal, en las palabras que nunca insinuamos a la arena. Por eso nos refugiamos en el hogar robado, en el hogar raquítico donde huele a detergente y un retazo de maniquí nos camufla de la locura con su pie, con su pierna, con su enfermo color carne.
Fui oxitocina y tu también. Fuimos segregados equidistantemente en el agujero del colchón, en la angustia de las sábanas, en el abrazo roto por las horas, por la claustrofobia del mañana que ya es hoy.

[Presente]
Las hormonas me hacen escribir, tachar, fumar y entonces el gas muere, huye, y ellos miran, ellos escudriñan entre los bártulos, entre las aceras, entre las picaduras del verano.

[Presente II]
Ahora soy una solitaria que espera, espera al tiempo, espera obviando el verbo, espera con los ojos muertos y suda, suda tanto que el ventilador sólo seca y los idiomas se mezclan y la oxitocina nos deja.

lunes, 23 de julio de 2012

Fuimos veintipico años de impaciencia.

(Collage de Linder Sterling)

Íbamos descalzos, desnudos sobre los tejados de alambre, sobre los despojos de noches anteriores, de apocalipsis que pensamos que serían muerte, que nos asfixiarían sin que pudiéramos ahuyentarnos. Vimos fuego y sacamos los mecheros como armas arrojadizas, como defensa y ataque, como calor externo al cuerpo, como quemaduras que huelen a plástico. Venía de otro pueblo, de la frontera más próxima, y oímos aullidos humanos, eran bebés siendo quemados –dijimos- eran neonatos sufriendo la peor de las despedidas y no éramos nosotros, nosotros correteábamos por las alturas sin más sufrimiento que la escasez de tabaco, que la finitud del amor, que la huída del calor de madrugada. Gritamos fuerte y nos rozamos creyendo así en el surgimiento del propio fuego, creyendo así solidarizarnos con esas desdichas efímeras y apurando el alcohol restante para fundirnos con la última llama de los mecheros, con el fogonazo que nos haría parte de esos tonos grises para siempre. Aullamos al amanecer pero no fue suficiente. 45 metros sí lo fueron, y al final fuimos asfalto, fuimos gritos de vecinos en domingo, fuimos el final de las hogueras de ese año, fuimos la certeza del delirio, fuimos veintipico años de impaciencia.

miércoles, 11 de julio de 2012

Las marcas de las cuerdas sobre la carne.

(Fotografías de Grzegorz Kowalski : Maison de Poupée)

Necesitaba madurez,
dolor de entrañas,
pus en las heridas.

Necesitaba destruirme
para ser yo
y beber aire de las piedras
para no echar de menos,
para no desgranarme.

Necesitaba dos años sin espasmos,
creencias póstumas
-familiares de alguna sustancia-
y bibliotecas teniendo hijos,
pariendo durante nieblas interminables.

Ya expiró.
Era lacra vieja.
Lacra seca.
Lacra malsana.
Eran vicios en el aire, vicios en las amenazas, vicios en el "yo" como sorbiendo al superhombre tras la eclosión del huevo, tras la última gota que deja entrever la membrana de la médula, de las costillas, de la carne rasgada sobre la carne, de los idiomas de los muertos que fuimos -fui- y a los que conseguimos acribillar a escupitajos.

miércoles, 4 de julio de 2012

Quemar culpables para no petrificarse en los días blancos.

(Ilustración de Aleksandra Waliszewska)

I.
Trozos de carne humana quemada
enrojecen aún más el aire.
La estupidez del calor
embota mentes,
trafica con espíritus
y disloca áreas cerebrales
mientras la arena hace sangrar
(ojalá)
a los culpables del incesto.

II.
La irrevocabilidad del destino
tras el último vaivén,
tras la pausa en la frecuencia
de repetición de la rueda,
tras el nacimiento de julio,
me hace aspirar el humo de los otros
y secarme ruidosamente por dentro.

III.
Y todo se resume
en que la impotencia
no viole más humanos
y en que el éxodo sea breve,
-se debilite exhausto-
y esos culpables se calcinen uno a uno
para así ahorrarme todas las tiritonas de los días blancos.

domingo, 1 de julio de 2012

Los días que acaban en -s.

(Ilustración de Robert Longo : Strong Love)

Tránsito
rápido
lento
infecto.

Decadencia. Exhaustez. Agonía.

El tiempo se nos muere en las manos
expira
suplica
y le asesinamos
golpeamos
desangramos
humillamos
suicidamos.

La sonrisa nos delata.
Ahora el movimiento
será sólo de nuestros cuerpos
y la incertidumbre dejará de hipnotizarnos
con la desnudez de sus senos.
Ahora
correremos
(nos)
sobre el vórtice entre universos.
Terminaremos sobre relojes
pitidos
manecillas rotas
y nos recompondremos de la resaca sexual
durmiendo todos los días que acaban en –s.


(He de agradecer a ésta página de facebook
el concepto: "días que acaban en -s")

viernes, 29 de junio de 2012

La belleza de los monstruos.

(Fotografía de Diane Arbus)

Es como desmenuzarse entre los pétalos de los árboles o entre los troncos de las rosas. Es como agacharse para recogerlos, olerlos y que la alergia floral no se cobre vidas más allá del bosque. Es como ser minúscula –una niña durmiente de palabras esdrújulas- mientras despega el vestido de la tela rasgada y las espinas muerden la cara interior del muslo. Es como hundirse en la arena dentro del espejismo de la existencia del bosque, tejer una ruta con los pulgares hasta que se reblandezcan las uñas por el agua y sentir el cuerpo flotando en la nueva fosa oculta bajo toda la vegetación, caliente pese a la frialdad del agua.

Es como huir de la sombra verde y esconderte bajo la cama esperando que las pelusas te reciten canciones bonitas. Mientras, tus utopías destierran muertos que no son muertos sino desaparecidos famosos y tienes miedo de la pulcritud del blanco –ha engullido todas las pelusas y la música de las sombras ha enmudecido para siempre-. Miedo de la minuciosidad del aire bajo el colchón. Miedo de enmudecer, recrudecerte y comenzar a asustar niños de madrugada. Miedo de enamorarte de la belleza de los monstruos y convertirte en uno ellos para saborear sus chillidos y balbuceos y así recuperar el habla.

miércoles, 27 de junio de 2012

Las lágrimas de lo inerte.

(Ilustración de Ania Swiatlowska)

Sollozan las habitaciones
por el suelo
el techo
y las ventanas;
las paredes lo harán cuando acaricien mi ausencia,
cuando el apego se disipe en la distancia
y el armario rebosante de vida
y los pósters sobre el gotelé
y las palabras camufladas entre el humo
decrezcan
para esconderse en el subsuelo de mi hipotálamo.

Ese apego se había convertido
en una simbiosis de evitación,
me ayudaba a no desgarrarme,
a aniquilar las lágrimas
y a seguir elevando las comisuras de los labios
pese a los pálpitos,
el flamante vacío cerebral
y las telas de araña
que separan lo irracional
de las razones adultas.

Ahora,
el polvo me desdibuja,
también las paredes desnudas
y el comprobar los cajones
para asegurarme
de que no queda nada en esa casa
excepto los recuerdos de una etapa
que hizo tangibles mis quiméricos sueños.


(Se me contrae la laringe y el silencio se vuelve más estrecho)

lunes, 25 de junio de 2012

Avecesnosólohaynegroenlosdíasciegos.

(Fotografía de Kesler Tran : Fruit of the loom)

Fumar.
Flash.
Estática o dinámica.

El rubor del viento clama luces en los días ciegos.

viernes, 22 de junio de 2012

El calor de los cuerpos.

(Fotograma de la película Violated Angels de Kōji Wakamatsu)

Cuerpos calientes
muertos pero aún calientes,
abrazarlos en el invierno
para no helarse
desconociendo que están enfermos
y que el contagio
siempre se produce
cuando el miedo a ser como ellos
te hace adicto
a los recuerdos finitos
de sus cadáveres,
de sus cuerpos.

miércoles, 20 de junio de 2012

Las líneas de nuestras manos.

(Fotograma del videoclip Ice cream de los Battles)

El nudo es hipnótico,
el epicentro
del -espero- fugaz tránsito.

Somos casi impermeables
a la emoción del adiós,
al oscilamiento del péndulo
y al vaivén de la vela
en la pared,
en la ventana.

Entra brisa,
entra mar,
no,
todavía no,
pero los sueños hablan,
el silencio del calor nos impregna
y el agua ya inunda la casa.

Ése es el nudo:
la llegada,
el saber reencontrarnos
una vez lejos
y poder hipnotizarnos
cada noche,
cada vida,
tras haber resistido
a una humanidad hambrienta
de comida, rayos y caricias.


La vela permanecerá encendida
todo el verano,
regresaremos para extinguirla
y construir una nueva
con los retazos de las maletas,
de las estaciones
y de los logros interminables
que nos hacen abrazarnos
entre gaviotas
y soñar con el amor
de las líneas
de nuestras manos.

lunes, 18 de junio de 2012

El dolor de la eutanasia.

(Collage de Karel Teige : Collage no.286, 1943)

Nos mareamos, somos cuerpos enfermos, veneno para la tierra, huracanes que comen niños que maltratan árboles.
Nos desmareamos súbitamente, apuñalamos el vacío durante el tambaleo y comenzamos a disparar violencia con las manos, agujereando corazones tiernos que acumulan esperanza.
Hacemos funambulismo antes del viento eterno; ahora somos niños muertos, somos ráfagas de maldad reciente que hacen que el mareo sea infinito y las ganas de huir crezcan exponencialmente ante el sigilo del óbito del Universo.
Y todo porque la eutanasia duela, escueza demasiado.

viernes, 15 de junio de 2012

La primera espina o de cómo la sangre atrajo el llanto de las sirenas.

(Fotografía de Christian Vogt : Red Series)

La sangre tiñó irremediablemente el aire, el musgo e incluso el empedrado de las nubes pareció volverse más cálido, más vivo, más árido. Rojo sangre. Rojo rosa. Entonces vimos nebulosas de fuego sobre el virar de los astros. Vimos el poder del rojo sobre el rocío del espanto.

Se me escurrieron las espinas de los dedos entre el asfalto y corrieron para subrayar el dolor y hacer pérfida la sangre, sucio el goteo, imprescindible el uso de la gasa. Antes había habido olor, tacto y necesidad de sentir algo, de recoger la belleza del apagado prado y suplicar la calma con un aullido de pánico.

Así despertaron las sirenas, atraídas por la primera violencia de la primera espina de una rosa sin padres, pero con abrazos a destiempo y mentiras sobre la movilidad de las plantas. Fue entonces cuando quebraron la opacidad de la madrugada con un llanto que hizo palidecer el vaivén de las olas sobre los ropajes de la playa, decorando con delicadeza el silencio tras la llamada de auxilio. Ellas lloraban por la sangre, pues sólo un ser mitad pez-mitad humano puede sanar con sus lágrimas de yodo el agujero de una piel (la mía) ajada por lo lúgubre de la perfección, por la imperturbabilidad de una noche sin alas pero con todas las heridas cerradas.

miércoles, 13 de junio de 2012

Huesos viejos.

(Collage de Fred Free : Place for photo)

La osificación os dotó de armas,
de caparazón
y de ausencia de palabras.
La osteoporosis llegó con la primavera,
justo en la mitad de la centena,
cuando teníais tortugas de mascota,
recolectar coles como proyecto
y la tele os devoraba los recuerdos.
Por ella ahora sois más frágiles,
pesáis menos
y os intimida el fracaso
-como a todos, más o menos-,
pero vosotros añadís el re-
y así borráis las ausencias,
el ciego resplandor de la angustia
y os aproximáis a una suave reconstrucción
-con el pasado en la categoría de peso pluma
y el futuro envuelto en una neblina espesa-;
sin embargo vuestros huesos
siguen siendo viejos,
y la carne flácida
os hunde en la bajamar del tiempo.

lunes, 11 de junio de 2012

Orquídea fantasma.

(Fotografía de una orquídea fantasma de autoría desconocida)

Mi orquídea fantasma
llora algunas noches
se pierde en el bosque
se hace bosque
y sus mejillas rebosan lágrimas
su tristeza se torna árbol
y se va corriendo aún más lejos
para convertirse en fango
y dejar de ser bonita.


(El concepto "orquídea fantasma" está inspirado en la película
Adaptation. El ladrón de orquídeas)

sábado, 9 de junio de 2012

Jodido tiempo azul.

(Fotografía de Jamie Campbell)

No hay mañana.
Fundamos la electricidad del ambiente,
así el jodido tiempo azul
enmudecerá,
correrá raudo al futuro
y se cubrirá de nieve
hecha polvo,
hecha finito.

No hay presente.
Los relojes lo estamparon
esta tarde
a las 20:28.
¡Zas!
Un golpe seco
y la sala pudo sentenciar
la última palabra
de esa etapa.
¡Zas!
Los nervios a flor de piel
y el hastío
latiendo en el insomnio
de los días largos.
¡Zas!
Y el último golpe
al cerrar la puerta
del cuarto piso
de la primera cama,
valió para saber
que era el comienzo del verano,
y que en el final
de esa casa,
de esas cuatro almas,
sólo había incertidumbre.

miércoles, 6 de junio de 2012

Polinomios.

(Imagen de la película Hierro 3 de Kim Ki-duk)

Polinomio I:
Pelarse dos rodillas.

Intentar descodificar
la coordenada atmosférica
que deforma nuestros pies
y nos llama monstruos
y nos hace gritar barro
para después arrastrarnos
siguiendo el movimiento del vacío
a través de la herida,
a través de la mitosis,
y debilitarnos las palabras.


Polinomio II:
Pelarse cuatro rodillas.
Inventar hombres-pájaro
que la patente cambie de personalidad
y se desdibujen durante el huracán,
con sus carcasas metálicas
cubriéndoles las alas,
con la dureza del acero
hibernando sus vidas pasadas
y nuestro fémur doliendo,
aullando de desesperanza.


Polinomio III:
Pelarse enteros.
Ser líquidos
tras el viento
que se llevó la idea
y mutar,
mutar despacio
con vuelos en la mirada
miedo en los brazos
y un precipicio
que suicida sueños
antes de ser soñados.


***

D e s a n g r a r n o s

martes, 5 de junio de 2012

Opio parlantes.

(Fotografía de autoría desconocida vía ecatann)

Eran días formales.
Eran pilotos en lo alto del mar lloviendo pájaros y naúfragos en el fondo del cielo devorando peces espada.
Eran mañanas de insomnio y cúmulos cancerígenos en las tardes por la playa.
Eran tejados bajo tierra y sótanos enquistados en la primera nube de la tormenta.

Eran días extraños.
Corríamos desnudos por inhóspitos parajes y el paracaídas vomitaba recuerdos de una isla a otra. Queríamos huir pero el miedo se fornicaba a la metástasis y abollaba la esperanza en conserva. Necesitábamos fustigarnos con la carne sobre la carne, el desgarro de la sangre y los cuerpos apilados, pero el Parkinson nos clavaba estacas en la fuga del estómago. Nos mutilaba los últimos resquicios de cordura.

Eran tres poetas de placenta y seiscientos infectados al año.

Éramos opio parlantes.

domingo, 3 de junio de 2012

Vida por cable.

Desde la cama toco el borde
de los platos de colores que excitan el aire,
de los cuchillos que sanaron falsedades,
del fin de la fiesta.

Resuenan sus risas por las paredes
y rechinan sus dientes risueños
mientras el alcohol se vierte
y la euforia
y la obscenidad
terminan por instaurarse.

Ahora son recuerdos,
desastres rescatados
para embriagarse de imperfección
y de frases inverosímiles
pronunciadas en contextos adulterados.
Sentencias que hicieron llorar al gato,
mentir a las cucarachas
y desaparecer tu camiseta
en un enfermizo vaivén.

Alarido.
Las motas de polvo descienden,
las paredes enmudecen
por la fuerza del estruendo
y los colores
y los platos
se automutilan mecánicamente
dejando un reguero de alucinaciones marchitas.

Alarido x 2.
(Esta vez despierto)
Viene de alguna farola
pues la calle está vacía
y sólo las farolas hablan con sonámbulos.
La vislumbro agazapada tras el amanecer
y me acerco pesadamente.
Me cuenta que hubo un arma
con la que comenzaste a acariciarme,
que yo estaba convencida que vivíamos en una película
y te ayudaba a interpretar
ignorando la angustia
reflejada en todos los espejos de la casa.
Después me susurra
-entrecortadamente-
que ahora no estoy viva
ni tampoco muerta,
que me dedico a vagar
por las aceras de algún mundo paralelo
y nadie es capaz de encontrarme.
Que la decadencia se vengó
en su forma humana
y me ha desterrado para siempre
a una vida por cable.

viernes, 1 de junio de 2012

Fuimos plantas.


No sé si nos estamos moviendo
o simplemente es la desnudez
la que nos hace crecer
e inusitar el camino siendo plantas,
flores por polinizar
vibrantes de sexo.

No sé si estamos dentro de un sueño
o las pastillas ya hicieron efecto
justo en el reverso de la noche.
Quizás eran hormonas
o un extracto de polen con el que creímos florecer,
con el que creímos medir cuatro metros,
y vislumbrar nuestra huella
rozando la memoria de alguien,
influenciando con su perenne legado
a una familia de hormigas,
a un ratón tuerto
o a un colibrí huérfano de padre.

No sé si eso es sangre,
pero tus párpados están planos,
vacíos,
estáticos,
y yo sigo siendo planta,
mientras que tú mutaste
en el pestañeo del amanecer,
justo cuando algún lugareño
violaba tu esencia
y te asfixiaba las hojas
en la profunda hipnosis que me produce
el traqueteo del despertar de las aves.

Dime algo,
tengo más pastillas,
más polen,
más vida.
Tengo todo excepto un acompañante,
y sola no puedo,
sola dejo de creer
que no nos rodean
sólo imposibles irresolubles.
Dejo de creer
en la fecundación de las almas.

miércoles, 30 de mayo de 2012

3500 millones de sordo-ciegos.

(Ilustración de Óscar Sancho Nin : Five O' Clock)

La luz enviuda,
-se ha muerto la atmósfera-
se torna sombra
y se enamora del dolor
quien la corta salvajemente
convirtiéndola en un tríptico de tonalidades
que acaban paralizando a los terrícolas
los segundos exactos
para colocarles alrededor de la cabeza
el aparato que lleva Alex
en la Naranja Mecánica.

El ruido del corte
dura tres días
y tres noches:
115 dB constantes
que hacen ensordecer
a la mitad de la población,
el resto enloquece
y los ríos se desbordan
de brazos,
piernas
y cabezas colgantes
picoteadas por cuervos en celo.

Así,
cuando la luz se tiñe de negro
y los árboles agonizan
con la huída de la fotosíntesis,
todos están sordos
y desorientados,
y el fogonazo final
aterriza en sus dilatadas pupilas
sin dejar tiempo para el rebobinado
antes de que les carcoma la obstrucción.

3500 millones de sordo-ciegos
sin intérpretes
ni modo alguno de orientarse.
3500 millones de humanos
tanteando el espacio,
la mística nada,
y gritando incoherencias
que rebotan
sobre un lenguaje ya extinto.
3500 millones de seres
con el conocimiento clausurado,
encerrados en un planeta
ahora desconocido
donde el canibalismo
es la primera opción latente.

¿Y qué viene después?


-Segundo texto (poema) incluido en la serie "Mutaciones terráqueas"-.

martes, 29 de mayo de 2012

Crack.

(Ilustración de Megan Diddie)

Ataque de ansiedad.
Crack.
Comportamiento autodestructivo.
Crack.
Pene flácido.
Crack.
Todos muertos.
Crack.


Empezaste a fumar crack antes de que yo me arrancara la piel por completo. Te acostumbraste a robar almohadas en todos los hoteles en los que nos colábamos para vender el relleno mezclado con cocaína mal cortada. También te iniciaste en el arte del envenenamiento de naranjas para regalárselas a políticos locales y así destruir el sistema desde abajo, desde el incesto de sus cimientos.
Estos planes eran la base de tu confabulación apocalíptica, lástima que el papel donde la escribiste estaba terminal y la tinta muy débil para la quimio.

Llegó el comienzo del fin comiéndose todos los descansos y escarbando la carne de tu calavera. Dabas miedo cuando te disponías a follarte el radiador acompañado sólo de movimientos estereotipados. Fumabas cada vez más apurando así tu consumición mientras yo me escabullía entre las paredes. Tu último día viniste a verme para refugiarte tras las ventanas de metal de mi salvaje oeste, pero ya no era mío ni salvaje: sólo le quedaban unas láminas de hueso recubiertas de óxido.
Me había deshecho.