viernes, 2 de marzo de 2012

Cómo alucinar con hormigas sin que te crezcan las pestañas.

(Ilustración de Alicorn L : Transparency)

No recuerdas el comienzo exacto de la historia, pero conservas la imagen de estar una tarde con un crecepelos en una mano y una esquizofrenia no diagnosticada en la otra, justo en el efímero instante antes de comenzar la ceremonia.
La peligrosidad te excitaba, se te eclipsaba la piel con sólo pensar en que las consecuencias de tu próximo acto eran tan imprevisibles como inabarcables. Con sentir que tu riego sanguíneo se detendría si se enredaba tu misión con algún diazepam olvidado.

Te disponías paranoicamente a llevar a cabo tus quehaceres diarios. Requisitos:
-Un recipiente de 100 ml.
-Un frasco de crecepelo caducado.
-Tres días despierto y sin medicación.
-Ambivalencia emocional y antecedentes de formicación en tus progenitores o hermanos.
-Pestañas inexistentes (ya hayan sido cortadas, quemadas, fumigadas o abortadas), pues si no rodean tu espacio facial y escalan puestos en la lista de espera de asfixia.
-Encontrarte en un entorno verde y desconocido, solo y sin apenas luz.

Tras los preparativos iniciales, dos horas de frenético viaje y un par de explicaciones que pronto caerían en el abismo del olvido, todo estaba en su punto de ebullición.
Los pasos eran sencillos: beber la cantidad de crecepelos que (sientes que) admitirá tu estómago para no desvanecerte de inmediato, quitarte la ropa, fundirte con el entorno y dar una rápida calada a una mini-dosis de salvia.
Según tu información, si el ritual duraba menos de veinte minutos y no dabas ni un paso en falso te verías rodeado de hormigas gigantes que disminuirían progresivamente su tamaño hasta solaparse con todas las venas de tu enfermo cuerpo. Al formar un sólo ser, mitad hombre mitad insecto, serías admitido en la madriguera del oso, donde te curarían de la casi segura indigestión y condecorarían con el porcentaje de inmortalidad que puede tener un frágil vaso de cristal: un mísero 5%.

Justo lo que pretendías, vivir deprisa y morir joven alucinando con hormigas.
Sin pestañas.
Y siendo un (in)sensato ser cambiante.

16 comentarios:

  1. ¡Y todo esto sin drogas! ¡Que si hubiera sido con drogas habría sido partícipe!

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  2. Creo que descubrí "formicación" hace muy poco en un libro de Auster. No sabía que eso me pasaba de vez en cuando...

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  3. En mis tiempos morías joven y siendo leyenda de una manera más artística e interesante.
    Ahora cualquier cosa vale, incluso esta.
    Lo de la esquizofrenia en una simple excusa.

    Me gusta tu relato, has conseguido patear al intruso.

    Besos

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  4. En el DSM hace menos de diez años la homosexualidad tenía un diagnóstico psiquiátrico con su código exacto. Y aquí te dejo esto para que lo pienses un rato sin esquizofrenias caducadas ni crecepelos con hormigas.
    Un abrazo.
    Pd: morderse las uñas tiene codigo DSM y el día menos escribir en un blog...

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    Respuestas
    1. En el DSM son muy específicos con los síntomas, y es muy fácil que cualquiera de nosotros tengamos un montón de síndromes al cumplir muchos de los requisitos.
      Ahora que están haciendo el DSM-V aún peor, quieren poner incluso un trastorno por hipersexualidad, el cual se aplicaría a los casos de violación.
      Tienes toda la razón con lo de escribir en un blog, quién sabe...

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  5. el día menos pensado quería decir. Perdón.

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  6. Yo si que alucino cada vez que vengo aquí.
    Que bueno.

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  7. Vaya fotos más chulas tienes siempre para ilustrar tus cosicas, te envidio muchísimo por saber encontrarlas.

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  8. Gregor Samsa tendría un amigo hormiga.

    Abrazos

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  9. Seremos todos hormigas sedientas y gigantes y la droga será sólo el abrir los ojos, porque ya estamos drogados con una sustancia feroz que se llama rabia.

    Besos.

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  10. Que le vamos a hacer... Yo también soy un insensato...

    Saludos y un abrazo.

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  11. Con salvia divinorum, por supuesto...

    Besos

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  12. Eres sublime, leerte es entrar en una espiral de vértigos y ciclícos... adrenalitico y serotiniano.

    Las hormigas deberían de ser la bomba, pura Meta-Morfosis in corporea.

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