viernes, 26 de julio de 2013

Tuve que elegir la vida.

(Collage de Anna Malina : Untitled (This is not a dream))

I.
Levanté la sábana por última vez
el hogar había perdido su olor reconfortante
años atrás.
No recuerdo de dónde vine
es como si siempre hubiera estado
en diferentes lugares bajo tierra
y no supiera describir ninguno
tan sólo acariciarlos dentro del agua
algo así como una placenta
y emocionarme de angustia.


II.
Desde esta nueva habitación
apuñalo el fondo de tus ojos
desperdigada
y deletreando ausencia
como la última vez que me dejaste tocarte.
Tuve que elegir la vida
y no el arrepentimiento.

 (Poema escrito tras ver Las horas)

sábado, 15 de junio de 2013

Branquitis.

(Ilustración de Daniel Horowitz)

Somos dos fantasmas
atrapados en el infinito
-hijos con branquias
hijos gemelos
y branquias-.

Córtame como si fuera pan
como si en vez de sangre
hubiera
hubiese
miga
trigo rojizo
ése que intimida a los celíacos.

Córtame
consciente
de que
apenas vi sus branquias
apenas las burbujas
crecieron
fuera del acuario
apenas parimos
les di de mi hogaza,
y ahora
desinflada
ahora
tan flaca
que el aire
ha dejado de alimentarme
ahora el acuario
ahora sus branquias
han dejado de asustarme.

sábado, 27 de abril de 2013

Pájaro-roca.

(Ilustración de Jiri Kolar : Birds)

El agua fluye desde el grito
espasmo o corriente de sangre
que alimenta los ojos vivos
fuego
y pestañas de umbría.
Me quemo como el papel
mientras aúlla la espina del deseo dormido
y el incendio es agua:
ronquido exacto perdido
restallido en el pecho
del pájaro que acuna la roca.
La sangre es su nuevo hogar
y el líquido siempre apacigua
a la madre Tierra,
incluso si el lenguaje ya mudo
del pájaro-roca
da indicios
de un próximo desastre.
Incluso si su diminuta garganta
canta a la tragedia
y sus largas patas como largas llamas
abrasan el umbral tierra-cielo.
El agua siempre deconstruye el espanto.

viernes, 19 de abril de 2013

Más sangre para frenar el deshielo.

(Ilustración de Sanja Iveković)

Vuelco la sangre sobre las antenas de las hormigas
y jamás se mueren.
Fracturo el pájaro de hielo
y se mudan las hojas
y la sombra del invierno respira
y se compadece.

Soy un pensamiento frío:
la esterilidad de una boca
espantada
enferma
intensa.
Percibo la sangre
como la solución
para saberme fuera del nido
y no ser el centro del deshielo
ni un recital de heridas inciertas.
Y, sobre todo,
para
jamás
terminar de romperme.