(Collage de Lili Dobermann : Cristallisation 1/2)El eterno retorno sumido en el contorno de su piel floreciendo, inmiscuído en la novena sinfonía compuesta a base de pétalos abandonados, sabuesos devoradores de la decadente esencia kafkiana. Indispuesta.
Reviviendo así el instante al cuadrado, mientras él se convierte en un ser mentalmente agotado y físicamente elevado, siempre pre-orgásmico y enrojecido ante el sabelotodismo que refleja la mirada de algún intrépido viandante, previa lectura cerebral.
Insinúa desde el tercer papel, en una infinita lucha por ser el protagonista de la puesta en escena del siguiente (e intrigante) personaje recién parido, proveniente del horno del Huésped Sagrado.
¿Sagrado? Ése es un placebo incestuoso. Un estúpido apellido que se funde al leerlo, que no resiste las altas temperaturas ni un nivel de alcohol en sangre mayor del permitido en la isla de Samoa. Huésped debería venir sigilosamente seguido de PARÁSITO, pues es un pregonero autocrático que nos maneja como marionetas sin lóbulo frontal, encadenadas al intocable destino vida tras vida.
...
Eternidad tras eternidad,
cayendo de forma incesantedesde el precipicio del espacio-temporal más puro.
Más caótico y desequilibrado.