(Imagen de la película "Cabeza borradora" de David Lynch)El colirio les provoca escozor y quemaduras en la retina, y son los sollozos los que se convierten en los protagonistas de la BSO de los gorriones emparedados en la cortina de raso que separa cada una de sus lágrimas de su derrumbe hacia el abismo. Son 80 cm de tela, antes huecos, después forzados a una paupérrima convivencia entre plumajes y ahora okupados por la "Dama del Radiador" -que en época de crisis prefiere las cortinas-.
He aquí el desarrollo completo de su grotesca historia:
Tras el segundo intento de golpe de Estado, "La Dama" se convirtió en la líder autocrática de ese pequeño paraje invisible a los ojos humanos. La primera medida fue desalar a todos los gorriones para así amaestrarlos dócilmente en pos de la consecución de sus objetivos de conquistar todas las cortinas de la casa. El problema era que para inaugurar esta nueva era se tornaba necesario salir en grupos invasivos y resultaba adictivamente atractiva la expectativa de huída para los súbditos de "La Dama". Por ello, ésta decidió reproducirse -para asegurarse siervos cosanguíneos- a partir de la espina dorsal, evitando así cortejos, violaciones y traumas innecesarios. Bastaba con adormecer al animal, cortarle un milímetro de espina e intercambiarla con la de "La Dama". De este modo -y gracias a los colirios reproductivos- logró embarazar a unos 50 gorriones hembra en el plazo de dos meses.
Diagnosticada de discapacidad intelectual y poco dada a prestar sus oídos a opiniones ajenas, no pensó en cuál sería la forma o la capacidad de los nuevos seres -aberraciones científicas derivadas de la mente "más brillante" de la cortina- y se dispuso a esperar el masivo alumbramiento entre Gin-Tonics y masajes de pies al estilo Pulp Fiction.
Pese a haber sido concebidos durante 60 días, todos nacieron en apenas una semana, siendo la media de tres por embarazo. Así que el minúsculo reino se vio superpoblado por seres sin ojos, que descomían bucalmente, con una sola pata e incapaces de comprender o seguir una orden formada por más de dos letras.
Y éste fue el principio del hundimiento y posterior fallecimiento de la cortina roja de mi cuarto, al quedar desolada en apenas unas horas por los gorri-dores con el uso de armas como el canibalismo, el tormento del gorri-dor y el genocidio.
Yo sólo me percaté de la incipiente debilidad de mi cortina atribuyéndola al indiscutible paso del tiempo, hasta que una madrugada desperté con una estrofa de una canción proveniente de una dulce -e ilocalizable- garganta:
Y es que "La Dama" había salido ilesa del exterminio y más enérgica que nunca. Ya no era microscópica, ni deforme, ni de mollera vacía, sino que se había metarfoseado en un Gulliver en Lilliput. Un Gulliver sediento de poder y con alas mecanizadas.
(La "Dama del Radiador" -libre traducción-es un personaje
que aparece en la película"Cabeza Borradora" de David Lynch
y también en la fotografía que ilustra esta entrada).
que aparece en la película"Cabeza Borradora" de David Lynch
y también en la fotografía que ilustra esta entrada).