Mostrando entradas con la etiqueta Alejandra Pizarnik. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alejandra Pizarnik. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de diciembre de 2013

2013: año de incertidumbres.

(Fotografía de Nuria)

Una canción: Breath me de Sia.

Un viaje: Ortigueira.

Un concierto: Living for a Poo-Poo.

Una novela: Éramos unos niños de Patti Smith.

Una fotógrafa: Cheyenne Sophia.
Una ilustradora: Kendra Yee.

Tres películas:
Dos series:
-A dos metros bajo tierra.
-King of the Hill.

Un escritor: Gonçalo M. Tavares.

Un poema:
CANTO

el tiempo tiene miedo
el miedo tiene tiempo
el miedo

pasea por mi sangre
arranca mis mejores frutos
devasta mi lastimosa muralla

destrucción de destrucciones
sólo destrucción

y miedo
mucho miedo
miedo
(Alejandra Pizarnik: Poesía completa)

Una sorpresa: mi primer poema publicado.

Dos proyectos:

martes, 22 de enero de 2013

Un poema de Alejandra Pizarnik.

(Ilustración de autoría desconocida sacada de aquí

SORTILEGIOS.

Y las damas vestidas de rojo para mi dolor y con mi dolor insumidas en mi soplo, agazapadas como fetos de escorpiones en el lado más interno de mi nuca, las madres de rojo que me aspiran el único calor que me doy con el corazón que apenas pudo nunca latir, a mí que siempre tuve que aprender sola cómo se hace para beber y comer y respirar y a mí que nadie me enseñó a llorar y nadie me enseñará ni siquiera las grandes damas adheridas a la entretela de mi respiración con babas rojizas y velos flotantes de sangre, mi sangre, la mía sola, la que yo me procuré y ahora vienen a beber de mí luego de haber matado al rey que flota en el río y mueve los ojos y sonríe pero está muerto y cuando alguien está muerto, muerto estápor más que sonría y las grandes, las trágicas damas de rojo han matado al que se va río abajo y yo me quedo como rehén en perpetua posesión.


Alejandra Pizarnik. Extracción de la piedra de la locura (1968)

sábado, 19 de enero de 2013

Mímica.


11

ahora
en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada


Alejandra Pizarnik. Árbol de Diana.

I.
Se suicidaban tarde
siempre de óxido
y apagaban con cristales
lo que había empezado en otra vida
entre dos estómagos sedientos de noche.

II.
Se susurraban
("animal")
para simplificar
un ocaso amoroso
-cualquiera-
para vaciar el amor
sin que llore
y
sobre todo
para que no me apiadara
yo misma
o ella
de mí misma
o de ella
(ella,
mi yo catártico
que ahora habita el silencio:
ya abrazó la palabra
antes de ser animal
y olvidar el movimiento).

III.
Se hipnotizaban al oído,
decían:
"somos mímica
ojalá eterna"
y
-¡malditos!-
me escribían:
"vamos a dejarlo"
pero el sexo
y el pellizco del amor
les dejaba asesinados de brillo,
y siendo sonidos rotos
no se sabe
decir no quiero.