
Me hundo en la inmensidad de la vida, hay demasiados proyectos, demasiadas incertidumbres, demasiadas probabilidades, y yo nunca me decido, nunca doy un paso hacia delante. Permanezco cohibida, esperando que el tiempo pase cada vez más despacio, esperando un milagro, esperando que todo cambie y se ajuste a mi manera de vivir y de hacer las cosas.
Pero eso nunca sucede, todo transcurre cómo se espera, el tiempo pasa, las oportunidades se alejan y tú te quedas dónde siempre has estado, en ese inquietante lugar en ninguna parte que te da miedo a la vez que te hace sentirte segura, pues lo conoces demasiado bien. Naciste para estar en él, debes aceptarlo, pues cada minuto que pasa, se hace más y más evidente, y tú no haces nada para salir de él.
Pero eso nunca sucede, todo transcurre cómo se espera, el tiempo pasa, las oportunidades se alejan y tú te quedas dónde siempre has estado, en ese inquietante lugar en ninguna parte que te da miedo a la vez que te hace sentirte segura, pues lo conoces demasiado bien. Naciste para estar en él, debes aceptarlo, pues cada minuto que pasa, se hace más y más evidente, y tú no haces nada para salir de él.
La solución desciende por la tinta vertida, se llama decisión. Un beso, es un placer pasar por aquí :)
ResponderEliminarEs verdad, hay que atreverse a salir, a saltar, a romper con lo que no nos gusta y lanzarnos a vivir... Aunque es muy fácil decirlo, y muy difícil hacerlo... :/
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